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Censura a tutiplén

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Ya lo decía mi madre: no hay nada nuevo bajo el Sol y es que el mundo, como la vida y la estupidez, es cíclica. Y por unas razones u otras siempre volvemos por donde vinimos: las historias se repiten como capítulos de Los Simpson y, que pase lo que pase, todo acaba como empieza. Como seres humanos que somos, tenemos costumbres bellas, como comer palomitas viendo películas o beber cosas dulces con pajita; y luego tenemos otras no tan molonas, que incluyen dormir con la boca abierta babeando cual mandriles, tirar huevos desde el balcón y… censurar las cosas que no nos molan.

Pero, vayamos por partes, ¿por qué nace la censura? Toda mi vida me han intentado convencer que la censura es necesaria, ojo, que es muy diferente de la prohibición por leyes de regulación social. Dicho de otra manera, nada tiene que ver que no puedas disparar a un gato, a que tus padres no te dejen ver la tele a partir de las 12 de la noche. Curiosamente siempre me han respondido lo mismo: “para protegernos”. ¿Para protegernos de qué exactamente? ¿y a qué viene la loca esta hablándome ahora de la censura como quien no quiere la cosa? Pues, te respondo, todo viene por una noticia de hace unas semanas.

Resumiendo brevemente: Milo Manara es un dibujante italiano, conocido por sus geniales ilustraciones de personajes femeninos, al que se le encargó realizar dos portadas para Marvel: una para “Thor #2″ y la otra para “Avengers and X-Men: AXIS #1″. Hasta aquí todo bien y es que el problema llega cuando Marvel confirma que las portadas de dicho dibujante, finalmente, no verán la luz debido a protestas y acusaciones de sexismo. ¡Ole, ole y ole!, con un par.

Muy rico, sí señor, démosle un aplauso a Marvel, por favor, pero en toda la superficie estructurada de su cara si son tan amables. Para que nos quede claro: podemos llegar a casa tras interminables horas de clase, sentarnos delante de la televisión y, mientras comemos, ver cómo muere gente a tiros en Irak o niños de inanición en Malasia; pero, eh, no me vayas a enseñar el dibujo de una señorita de buen ver, eso tápalo, no vaya a ser que luego salga yo por la calle mostrando la alegría de vivir también.

Yo me imagino a los señores de Marvel sentados en sus sillas, muy bien puestos ellos, con sus Spiderman y Lobezno, que tienen unas musculaturas de halterofilia estratosférica (todo sea dicho), y con sus Pícaras y Místicas, con esas cinturas de talla de niñas de doce años con anorexia y pechos de señora cuarentona; debatiendo qué dibujante escoger para una nueva portada. Y, por si no hubiera ya para dar y regalar, deciden escoger a un gran dibujante de la talla de Manara conociendo cómo trabaja dicho dibujante.

Si quieres comprar tabaco, vas al estanco; si quieres fruta, vas a la frutería; y, si quieres uno de los mejores dibujantes cómics eróticos: llamas a Manara. Sí, exactamente eso hicieron. Es como si yo trabajo en un mercado de feria para niños y contrato a Jack el Destripador para que reparta caramelos. Pero no, nada: Contratemos a Manara, el hombre reconocido por hacer mujeres despampanantes en historias atrevidas que dan ideas, incluso, a la propia industria pornográfica. Así que llega el día, llaman a Manara y él, como buen señor con altas expectativas económicas (sabiendo que no puede enseñar de más), acepta el encargo de realizar las portadas, obviamente, con su estilo de dibujo propio. Pues ahí la tenéis, muy rica ella. Juzga tú mismo.

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Pues no es para tanto, ¿no? Vale, quizás me he colado un poquitín pero también es cierto que no es la primera vez que Manara trabaja para ellos y no pasa nada así que, en mi defensa, tengo que decir que ¡sois unos **Censored**!

Parecerá una bobada, pero la que se lió no fue pequeña: en defensa y en contra de la portada salieron miles de personas. Nosotros sabemos bien cómo son los americanos con estas cosas: si la mayor industria del porno está en nuestro país no pasa nada, pero sí que prohibimos los Huevos Kinder porque son malos para los niños. ¿Las armas? No pasa nada, ¡las armas no las carga el chocolate! Volviendo a la portada, por una parte estaban los que criticaban la postura como algo sexual. Esto es algo que, bajo mi opinión, es absolutamente normal tratándose de la mujer araña. No sé, quizás es más representativo verla andar o quizás querrían verla sentada como una señora mayor con sus gafas y el pelo recogido mientras se mece suavemente haciendo ganchillo.

 

 

¡Maldito seas, Marvel, con tus estúpidos y sensuales culos! ¿cómo estaré segura llevando ahora a mi hijo al colegio? Yo me hago la idea de esas madres asustadas que, de repente, empiezan a acompañar a sus hijos hasta la misma puerta de clase agarrándolo con una mano y, con la otra, tapándole los ojos cada vez que pasa una chica con una buena retaguardia (o una buena delantera, da lo mismo) mientras pronuncian frases del estilo de “¡No mires, no mires!” y, el pobre niño (que solo piensa en pelotas de fútbol y Pokémon), se pasa el resto del día aprendiendo cómo su madre le ha enseñado… a vigilar los culos de las chicas. Sí, amigos, es absolutamente contraproducente.

Volviendo a la polémica. Otros se pusieron finos argumentando que el problema eran las proporciones. Amigos, ¡que es un cómic! Sólo es un cómic, señoras y señores. ¿Me están diciendo que tener un “culito de ensueño” no es normal pero que una araña radiactiva (ojo al dato de la radiactividad porque es importante) un día de trabajo cualquiera te pega un mordisco? Atentos al momento de la jornada. Y te da, como no… ¿que te crees que te va a dar? ¿fiebres? ¿mareos? ¿enfermedades inducidas por el veneno?… No, hombre, no… ¡te da superpoderes! Es lo más lógico. Yo creo que todos los niños cuando veían una araña en casa, antes de pisarla, las miraban y se preguntaban: “¿Me dará…? ¿super…? ¿me dará superfuerza o algo?”. Claro que, en ese lapso de tiempo, ya llega la madre y le dice: “¿Qué miras? ¿no es un culo? ¡pues toma!” y la espachurra con toda la rabia humana imbuida en una zapatilla.

¿Y qué ha pasado al final? Pues nada, que tras la revuelta hay quien dice que las portadas se quedarán en casa y otros que al final Marvel las sacará, en cualquier caso, yo ya tengo claras dos cosas: Primero, que la censura no sirve nada más que para dar mayor interés a lo que pretendemos ocultar y, Segundo: que, a veces, nos preocupamos tanto de proteger a nuestros niños que se nos olvida la parte más importante del asunto… que son solo eso, niños.

¡Un saludo!

Pilar Jaime
Viciada de nacimiento, jugadora por naturaleza y artista de la bechamel. Amante de las natillas de vainilla y de perder el tiempo en su propio canal de YouTube.